Los que no las han visto, deberían intentarlo. Los que sí han presenciado este maravilloso espectáculo, entenderán esa sensación de pequeñez y fragilidad que produce el ver a gigantes ballenas jorobadas salir por momentos del agua, chocar sus aletas contra la superficie o emitir conmovedores cantos.
 
Estos mamíferos marinos pueden llegar a medir hasta 16 metros de largo, y habitan en todos los océanos del mundo, migrando de una latitud a otra para buscar determinadas condiciones climáticas. 

¿Cuándo es la temporada de Avistamiento de Ballenas?

Durante el verano polar, se las encuentran en estas zonas con el único objetivo de alimentarse y generar suficientes reservas para los meses posteriores. Los países tropicales y subtropicales de América del Sur recibimos la visitas de cientos de ballenas jorobadas entre los meses de julio y octubre, siendo agosto el mejor mes para ir a verlas. 
 
 
Su fin último es aparearse y dar a luz en las cálidas aguas de esta zona del Pacífico, así que quienes realizan el avistamiento tienen la suerte de presenciar el imponente cortejo de los machos o la enternecedora interacción entre madre y cría. 

¿Dónde se pueden avistar las ballenas jorobadas en Colombia?

En Colombia, existen algunos destinos famosos por ofrecer viajes a altamar, buscando algún grupo de ballenas en acción. A muchos les sorprenderá lo cerca que llegan las embarcaciones turísticas de estos animales, y es que esta especie se caracteriza por un comportamiento poco tímido e incluso intrépido. 
 
 
Si bien esto es perfecto para quienes quieren disfrutar de todos sus movimientos, es un riesgo para la vida de los animales. Sobre todo si se acercan a la embarcación equivocada y caen en las redes de cazadores ilegales, que siguen diezmando a la población mundial de estos animales clave para el equilibrio ambiental.  
 
Aprovecha algunos días de tus vacaciones y disfruta de este espectáculo natural. El viaje puede ser un poco largo, pero definitivamente vale la pena el esfuerzo. Algunos sitios recomendados son:

Bahía Solano y Nuquí

Bahía Solano en el Chocó, Colombia

Ubicados en el departamento del Chocó, estos pequeño municipios son un destino magnífico para realizar turismo ecológico y de aventura. El ambiente es tranquilo, su gente parecería tener siempre una sonrisa grande y alegre en el rostro, y la gastronomía es de los más jugosa y saludable. 
 
Además del avistamiento de ballenas y actividades acuáticas como buceo, nado, o careteo, estas playas están rodeadas de una exuberante vegetación donde también se pueden hacer caminatas y avistamiento de aves. Cuentan con pequeños hoteles con todos los servicios y, mejor aún, con una fuerte conciencia socio ambiental.
 
Para llegar a ambos destinos, es necesario llegar a Medellín o volar desde Quibdó. Lo mejor es empezar a buscar un par de meses antes los vuelos a Nuqui y a Bahía Solano, ya que debido a la temporada los precios suelen ser un poco altos si se deja para el último minuto. 

Isla Gorgona

Ballena en Isla Gorgona, Colombia

El Parque Nacional Natural Gorgona es uno de los lugares más anhelados por los amantes de la naturaleza, el buceo y la ciencia. Y es que su territorio y alrededores están conformados por dos de los ecosistemas más diversos de la costa tropical: arrecifes coralinos y selva húmeda tropical.
 
Gracias a esto, cuenta con la presencia de cerca de 15 especies de fauna endémicas y es uno de los sitios a donde llegan animales migratorios como ballenas, tortugas o aves marinas, en determinadas épocas el año.  
 
Debido a las labores de investigación y conservación que se realizan en el Parque, el turismo a la Isla está muy controlado y tiene un alto costo. Sin embargo, si la visitas durante la época de avistamiento de ballenas, disfrutarás de una experiencia irrepetible. Hay una buena infraestructura turística, que ofrece diferentes actividades de ecoturismo. Solo se puede llegar por vía marítima desde Guapí o desde Buenaventura. 
 
Si decides visitar alguna de estas islas para disfrutar del avistamiento, debes tener en cuenta que esta es una actividad que se debe realizar con respeto, a manera de contemplación y aprendizaje, y generando el menor impacto posible, tanto en el aspecto ambiental como en las dinámicas propias de estos sorprendentes animales.